ÁFRICA DEL SUR:  Mozambique, Tanzania y Sudáfrica, una luna de miel épica

En diciembre del 2018 Lucien y yo nos embarcamos en una de las aventuras viajeras más memorables hasta hoy. Nos acabábamos de casar en octubre y para ese entonces habíamos decidido posponer nuestra luna de miel hacia fin de año para poder tener más días de vacaciones.

El destino para nuestra luna de miel fue decidido de manera inesperada (para variar) y de último momento. Nuestras primeras ideas de destino habían sido enfocadas en países del continente americano ya que no queríamos ir a padecer frio a Europa.  Incluso, ya habíamos decidido que un viaje de 3 semanas recorriendo México, disfrutando de su riqueza cultural, gastronómica, diversidad y color sería la mejor opción.

Yo, fiel a mi espíritu organizador, había comenzado a trazar la ruta del viaje por los pueblitos mexicanos con archivo Excel incluido – los que me conocen saben que para planificar viajes nunca procrastino-, este archivo ahora está guardado esperando ser desenterrado de alguno de mis discos duros externos. ¡Pronto se hará realidad!

Nos casamos y celebramos en una inolvidable fiesta intima en una hermosa casona antigua de Barranco ( el barrio en la que vivíamos en Lima) y para la ocasión tuvimos la fortuna de recibir la visita de la mami de Lucien, quien llegó desde Francia, junto a una pareja de amigos de ella que viven en Portugal.

En una de nuestras conversaciones con ellos, resurgió en nosotros una idea que había estado dormida en nuestra cabeza hace un tiempo, aunque para ser sincera, en la mía, era solo una loca idea que quizá no cumpliría en el corto tiempo: ¿Por qué no aprovechar para viajar a África?

África, y específicamente Mozambique, había estado rondando nuestras cabezas ya que la mamá de Lucien es de allí, ella dejó hace muchísimos años su país de origen pero Lu aún tiene familiares viviendo allá, entre ellos su abuela a quien él no había vuelto a ver desde hace muchísimos años, había viajado a Mozambique de niño y no había vuelto de adulto. Así que habíamos estado revisando las opciones de vuelos desde Lima a Maputo algunos años atrás, pero nos habíamos asustado por los precios y habíamos pensado esperar a estar en Europa para cumplir mi sueño de conocer África y el de él, de volver a abrazar a su abuela.

En aquella conversación con la mami de Lu y los amigos, que también son de origen mozambicano, comenzamos a hablar del país, del clima (nosotros pensábamos que llovería mucho en diciembre-enero, por ser temporada humeda), ellos nos contaron que en esos meses no era especialmente húmedo y que si podría ser una buena época para visitarlo.

En nuestras cabezas revivió la idea. Para mi ir a África era un sueño loco, comencé a imaginarme conociendo las playas y los pueblitos auténticos de las que Lu me había hablado año atrás, y que yo no imaginaba encontrar en África, porque en mi ignorancia solo podía pensar en safaris buscando animales salvajes en medio de la sabana, eso que siempre vemos en los documentales de Discovery Channel.

En ese momento además uno de los hermanos de Lucien estaba viviendo en Tanzania con su familia, era la ocasión perfecta para visitarlos. Todo tomaba forma en nuestra cabeza, sería una luna de miel increíble, en un nuevo continente para mí, pasar días en lugares paradisiacos y con encuentros y reencuentros familiares para Lu y para mí. Qué mejor manera de iniciar nuestra familia!, conociendo esa parte de él que yo desconocía, era el plan perfecto.

Y como todo en esta vida fluye cuando lo piensas con el corazón, ¡Dianita encontró unos pasajes en promoción! que terminaron de darle sentido a todo. Y sin ese problema que nos impidiera embarcarnos en la aventura, puse manos a la obra y abrí una nueva pestaña de Excel llamada “AFRICA”.

La planificación, como siempre, involucró mucha lectura, revisión de blog, google maps, etc. El plan era vsitar 3 países en 23 días: Sudáfrica, Tanzania y Mozambique. A medida que leía y revisaba información en los blogs comprendía que este no sería un viaje fácil, la infraestructura turística en muchos de estos países no está tan desarrollada, las distancias son largas y los costos se pueden elevar muchísimo.  Para trasladarse de una ciudad a otra no es tan sencillo, el transporte público es algo precario y si quieres optar por un trasporte privado prepárate para pagar muchos, pero muchos dólares.

Pero estaríamos de luna de miel, así que ibamos a hacer algunas concesiones. Normalmente somos personas relajadas, siempre buscamos puntos medios en los que podamos tener cierto nivel de comodidad, sin desangrarnos en el intento, pero también somos conscientes que hay destinos en los que el punto medio puede ser, aun así, un costo alto.

Después de varias semanas de trabajo teníamos listo el itinerario, el cual les detallo aquí. Considero que hicimos un muy buen trabajo de planificación para aprovechar el tiempo y conocer lo más que pudimos, teniendo en cuenta que destinamos días a visitar a la familia y pasar tiempo de calidad con ellos.

¡Nuestro vuelo fue interminable!, tuvimos suerte con la promoción, pero esto implicó hacer un viaje de más de 25 horas desde Lima hasta Johanesburgo. La ruta exacta fue: Lima – Montevideo – Sao Paulo – Johanesburgo. Llegando a Johanesburgo inmediatamente tomamos otro vuelo hacia Dar es Salaam, en Tanzania, con escala en Malaui.

Pasamos la noche en Dar es Salaam y al día siguiente, a primera hora, volamos hacia el primer destino, ¡al fin!, la isla de Zanzibar en donde tuvimos nuestro primer encuentro familiar, con el hermano de Lucien y su familia. Debo decir que llegué literalmente sin voz por lo que fueron días de silencio para mí, ¡qué difícil!.

TANZANIA

Zanzibar es un archipiélago en Tanzania, uno de esos lugares de ensueño donde confluyen historia, cultura y playas paradisiacas. Zanzibar tiene como principal motor económico el turismo y la venta de especies. Desde sus inicio ha sido un lugar de paso para los comerciantes que viajaban entre Arabia, India y África.

Su Old town llamado Stone Town, es patrimonio mundial, es una mezcla de culturas, uno puede sentirse en una ciudad de cualquiera de estos países cuando pasea por sus calles angostas en forma de callejones. Allí te puedes encontrar con tiendecitas de artesanías, de ropa estilo indio, puertas de madera talladas hermosamente, tiendas de especies, mezquitas, y residencias de estilo árabe.

Otro dato interesante de esta isla que quizá no sabías es que allí, nacieron dos personajes famosos: el fallecido cantante Freddy Mercury, y el premio nobel de Literatura 2021, Abdulrazak Gurnah. Una cosa que también encontrarás por doquier son cartelitos con la frase “Hakuna Matata», frase en lengua Swahili (la lengua oficial y cultura del país) que se popularizó en la película el Rey León y que en español podría traducirse como “No te preocupes”. 

Zanzibar, tiene además las playas más increibles que se pueden encontrar en el mundo, no sabía que el oceano indico podía ser tan hermoso, fuimos a uno de sus bancos de arena en medio del mar que estaba solo para nosotros. Aquí pasamos apenas 3 días y todo lo vivido me hizo colocarlo en la lista de lugares a los que volvería indudablemente.

Los siguientes dos días lo pasamos en Dar es Salaam, recibiendo la Navidad con la familia. No imaginaba que, a partir de aquí, no volvería a pasar un 24 de diciembre en lo que había sido mi ciudad por 40 años, Lima, y con mi familia peruana. El 26 de diciembre del 2018 dejamos Tanzania y tomamos un vuelo a Pemba en Mozambique, punto en el que ingresamos a este país que recorrimos de norte a sur. EL vuelo fue corto, pasamos por migraciones en esta ciudad, fue súper sencillo, al igual que en Tanzania, simplemente bajamos del avión, entramos en el pequeño aeropuerto, donde nos tomaron una foto, pagamos el costo del visado (50 USD) y nos pegaron la visa en el pasaporte.

MOZAMBIQUE

Los siguientes 14 días los destinamos a recorrer Mozambique, el itinerario empezó en Isla de Mozambique en el que nos quedamos 4 días. También patrimonio mundial, un lugar realmente encantador. Fue capital del país por más de 4 siglos durante la dominación portuguesa, en esta isla de apenas 1 km2 la modernidad aún no ha llegado, pero eso le da todo el encanto.

Está unida al continente a través de un puente, en esta ciudad hoy en día se puede ver los edificios coloniales portugueses antiguos mezclados con arquitectura swahili, casas y calles de piedra, todo ello rodeado por el mar Índico. Llegar a estos confines fue literalmente una aventura, pero valió totalmente la pena.

Desde Isla de Mozambique se puede visitar algunas islas o bancos de arena en medio del mar índico, realmente las playas que uno puede encontrar son alucinantes y los tienes para ti solo, el color de sus aguas y de la arena no tiene nada que envidiarle a un mar Mediterraneo o del Caribe.

Las opciones que teníamos para trasladarnos en Mozambique eran pocas, rentar un auto no era una opción ya que nuestro plan era ir de extremo a extremo del país y las distancias eran larguísimas. Los vuelos internos no eran baratos, por lo que compramos el vuelo en el tramo más largo (Nampula – Vílanculos que eran 20 horas en auto) y los demás tramos que eran entre 5 y 6 horas en auto buscaríamos como llegar en el momento.

Alquilar auto por tramos no nos parecía una buena opción ya que sería solo para trasladarnos de ciudad en ciudad y luego dejarlo estacionado en los hoteles, sin contar que rentarlo en una ciudad y entregarlo en otro encarecía muchísimo el alquiler, pensábamos que usar los buses interprovinciales sería cosa sencilla, pero estábamos equivocados.

Desde Pemba a la Isla de Mozambique habíamos tenido un primer choque cultural al tratar de utilizar transporte interprovincial que involucró, despertar a las 2 de la mañana para tomar el bus, que se «malogró» antes de llegar al destino, luego subirnos a una “Chapa”, una especie de minibús de transporte público, abarrotado de gente (todos van sentados, literalmente te meten como bulto, empujándote para que entre uno más, yo tenía entre mis piernas las piernas de otro pasajero).

Nos equivocarnos de ruta, casi tuvims que treparnos a una moto lineal con maletas encima, luego tiramos dedo para que nos lleven al paradero de otros transporte público que era una especie de camionetas Pick Up que viajaba a toda velocidad, con un montón de gente arriba, sentados en los borde de su tolba y bajo el achicharrante sol. Todo este viaje, entre costos de los transportes y propinas nos costó 40 USD. Todo bien para una aventura, pero no lo quería volver a hacer porque ciertamente no es muy seguro.

Desde Isla de Mozambique ibamos a Vilankulos, aquí teníamos un vuelo, en ese moemnto fue que apareció nuestro primer ángel. El dueño del hotel en el que nos habiamos alojamos nos ofreció llevarnos a la ciudad de Nampula desde donde salía el vuelo, él iría a hacer unas compras y en cuanto supo que necesitábamos ir para allá nos dijo “los llevo”. Casi tres horas de viaje que nos salió ¡gratis!, ahorramos al menos unos 80 USD.

Llegamos a la provincia de Inhambane para visitar Vilankulos y conocer “la Perla del Océano Índico”: el archipiélago de Bazaruto, un espectáculo de lugar, un paraíso en todo el sentido de la palabra, con aguas tan cristalinas que parece todo irreal, rodeado de grandes dunas de arena, este es uno de los mejores destinos para hacer snorkeling o buceo ya que cuenta con un arrecife de coral de tres kilómetros. Estábamos recién iniciando el recorrido por ese país y ya mis ojos no podría creer toda la belleza que alberga.

En Vílankulos pasamos 3 días, incluido el recibimiento del 2019. ¡Qué buen lugar para hacerlo!. Como había contado, el tema del traslado en Mozambique no era tan sencillo, nosotros realmente tuvimos mucha suerte y nos ahorramos varios cientos de dólares gracias a la amabilidad de la gente.  Mozambique y su gente me llenaron mucho el corazón.

Desde Vílankulos seguimos a Tofo, habían alrededor de 4.5 horas de viaje, habíamos contactado una empresa de transporte y nos habían indicado que no tenían viajes grupales el día que necesitábamos salir, nos proponían un viaje privado al módico precio de 120 dólares, por supuesto era mucho dinero. Sin embargo, la suerte una vez más nos sonrió, me volvieron a escribir al día siguiente de la empresa de transportes indicándome que uno de sus conductores había realizado un viaje privado de Tofo a Vílankulos el día anterior a nuestra salida, y para no volver vacío nos podían hacer el servicio a precio de grupo con un pequeño incremento, por lo que el viaje para los dos nos costaría 67 USD, por supuesto que aceptamos.

Resuelto el tema, llegamos a Tofo en donde nos quedamos 3 días más. Tofo es un pequeño pueblo costero en el sur de Mozambique, a 8 horas de la capital. Es famoso para los viajeros que llegan en busca de su playa extensa, el surf, las actividades de buceo y nadar con tiburones, nos quedamos en un hotel muy lindo y elegante al estilo tiendas de safari, con ducha al aire libre. Pasamos allí 3 días, la playa que más nos gustó allí fue Playa Barra, nos hubiera gustado quedarnos más tiempo, pero debíamos continuar la ruta.

Aquí nuevamente la suerte estuvo con nosotros, porque, aunque sí hicimos el viaje en bus, el dueño del hotel en el que nos quedamos, un señor sudafricano que se había instalado en Tofo hace unos años, nos hizo el gran favor de comprarnos los pasajes en línea, levantarse con nosotros a las 4 am, prepararnos sanguchitos y llevarnos en su camioneta y esperar con nosotros, en el cruce, el bus que debíamos tomar (sin él no lo hubiéramos encontrado jamás).

Nuestro último tramo en Mozambique fue en Maputo, la capital, este fue un momento nuevamente familiar, me reencontré con una de las tías de Lu y su esposo que ya había conocido en 2016 en Portugal y conocí a muchos otros miembros de su familia materna, su abuelita, tíos y primos. Conversamos mucho, fuimos un par de días a una de las playas más populares de la capital, Ponta do Ouro, ubicado en la punta sur del país. Por primera vez en el viaje,  y en mi vida, vi elefantes libres, en su hábitat natural, salvajes e imponentes. Linda manera de terminar este viaje por Mozambique.

SUDÁFRICA

Luego de 4 días en familia, dejamos Mozambique y nos fuimos de regreso hacia Sudáfrica. Tomamos un bus que en 3 horas nos cruzó desde Maputo hasta Nelspruit, cruzando la frontera terrestre. En Nelpruit recogimos nuestro auto de alquiler y manejamos 1 hora y media hacia lo que sería la cereza del pastel de luna de miel, nos internamos en el Parque Nacional Kruger, para experimengar 4 días de Safari. Este último tramo ya no fue para impactarnos con cada playas paradisiacas y pequeño pueblo africano, fue más bien un impactante encuentro con la naturaleza y con la vida salvaje.

Aquí si nos sentimos en medio de uno de esos documentales de Discovery, viendo animales increíbles, sintiéndonos pequeños y extraños en un mundo del que ya no éramos los dueños, donde a diferencia de los zoológicos, los encerrados éramos nosotros, en un auto, desde el que observábamos la grandeza de la especie anima. 4 dias esquivando gigantes elefantes africanos con las orejas grandes, impalas, jirafas, cebras, tortugas, muchas aves, etc. que a veces cruzaban la pista como despistados peatones.

Estuvimos afinandodo el ojo y preparando la cámara en busca de los “Big five” de la selva: El león, el hipopótamo, el leopardo, el búfalo y rinoceronte. No los vimos todos, nos faltó sobre todo el leopardo, pero vimos leones y con eso ya me di por bien servida. Una cosa que me asombró es ver como los animales no nos ponían cuidado cuando estabamos dentro del auto, ellos siguen su vida como si nada y hasta te pueden temer. Pero, hicimos un safari caminando, y entonces los guian nos indicaron que sí podría ser peligroso encontrarnos frente a frente con un depredador. Al parecer ellos ven a los autos como un gran animal más y por ello, a no ser que se sientan intimidados, no los atacan.

Este viaje recorriendo estos 3 países del continente africano me movió y me interpeló en muchos sentidos, ver el contraste que es capaz de tener este continente, aunque apenas conocí un pedacito de él, me puso de punta los pelos en muchas ocasiones. Aquí no voy a hablar de ese otro lado de África, que, aunque como turista no es lo que uno va a buscar, tampoco puedes dejar de ver y sentir. Me quedo con muchos aprendizajes también desde ese otro lado.

Mozambique, el país que casi recorrimos completo, es increíble, me hizo ver y sentir cosas que nunca vi en ninguna otra parte del mundo, he quedado con ganas de más y en mi lista viajera ya está volver a Tanzania y conocer otros rincones africanos como Marruecos, Egipto, Uganda, Kenia, Botsuana, Etiopia, ¡uff tanto por recorrer!, ojalá la vida me permita cumplir también estos sueños. Les iré contando.

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