TORRES DEL PAINE: Un trekking brutal en la Patagonia chilena

Conocimos Torres del paine en un viaje por el sur chileno que hicimos Lucien y yo hace ya varios años.  He decidido escribir de él porque siento que se me va borrando los detalles de la memoria y es un viaje que quisiera recordar siempre, aunque sea a través de estas letras y de las miles de fotos que nos trajimos de él.

En agosto del 2017, habíamos estado debatiendo mucho con Lu sobre el destino de nuestras siguientes vacaciones, ese mismo año ya habíamos viajado a Costa Rica, habíamos hecho nuestro primer road trip por la selva central del Perú y un viaje memorable a Iquitos con amigos muy queridos.

Sinceramente, yo tenía en mente hacer un viaje de dos semanas para recorrer Colombia, un recorrido que tenía, y aún tengo, metido entre ceja y ceja. Lu, por su parte, quería ir a Chile.  El debate fue algo intenso, cada uno dando los porqués de elegir su destino. Lu, me hablaba del increíble cerro de granito, ese que había soñado conocer desde que puso sus pies en Latinoamérica, o quizá antes, y claro beberse todo el vino que pudiera. Yo, estaba de acuerdo con bebernos el vino, pero le temía al frio, me imaginaba morir de frio en alguna parte de la inhóspita Patagonia Chilena. Yo le tenía terror al frio porque tengo una experiencia algo traumática en Marcahuasi en la sierra de Lima.

Mis argumentos para ir a Colombia y tomar el riesgo de querer quedarme como decía su eslogan eran muchísimos, pero la pasión con la que Lu me hablaba de recorrer el sur chileno y de un trekking que incluia varios días de recorrido entre glaciares, montañas, cascadas y bosques, atravezando rios, charcos y hermosas lagunas estaba calando en mi curiosidad, la discusión se acabó luego de que Lu dijera: “Amor este año hemos estado en puros lugares tropicales, toca ir a la montaña”. Y Pues sí, tocaba.

Inmediatamente tomamos la decisión puse manos a la obra para planificar el viaje, me fuí también en busca de ropa especial para el frio, ya que como Lucien siempre dice, no existe el frío extremo, solo el mal abrigo y tiene mucha razón. Me informé de todo, leí blogs, reserve vuelos, hoteles y me emocioné de poder realizar este viaje que sería uno de los más increíbles que he hecho.

Ya que Lu me había hablado tanto de Torres del Paine, ubicada en la Reserva Nacional del mismo nombre, decidimos que nuestro recorrido patagónico debía iniciar allí, pasamos 1 noche en Santiago y luego tomamos un vuelo rumbo a Punta Arenas, una ciudad al sur de Chile ubicada a pocos kilómetros del Cabo Froward, el punto más austral de toda la masa continental de América.

Llegamos alrededor de las 10 am e inmediatamente nos fuimos a la terminal de buses para buscar nuestro pasaje a Puerto Natales. Por suerte, pudimos tomar el bus de las 10:45 am y en 3 horas estábamos ya en un pueblito súper encantador. Nuestro hostal era bastante sencillo, como la gran mayoría de las opciones en Puerto Natales, sin embargo, allí tuve mi primera sorpresa, el frio que se sentía en las calles no se sentía en el hotel, estaba muy bien calefaccionado, en ese momento supe que quizá no la pasaría tan mal con el clima como pensaba.

Esa noche, luego de pasar por uno de los muchos comercios turísticos y alquilar un par de palos de trekking para cada uno, nos fuimos a cenar y descansar porque nuestra aventura comenzaría muy temprano al día siguiente.

Era 16 de octubre de 2017, 7 am de la mañana, tomamos un bus desde el terminal de Puerto Natales hacia la Reserva Natural Torres del Paine. El trayecto duró 3 horas. La forma de disfrutarla es muy variada, hay personas que optan por hacer un full day a través de alguna agencia de viajes que parte desde Puerto Natales y que te lleva a la base del imponente macizo Torres del Paine o a la Laguna Grey. La otra opción, que es la que nosotros tomamos, es internarse unos días en la Reserva y hacer una de las dos rutas de trekking posible: el circuito “W” de 4 o 5 días ó, para los más avezados, el circuito “O” de 9 días.

Recorrido del circuito W

Hay que tener en cuenta que para hacer cualquiera de los 2 circuitos mencionados se requiere programarse con tiempo, ya que se tiene que reservar el alojamiento. En la Reserva hay muchos hoteles, pero a lo largo del circuito hay solo 2 empresas concesionarias que ofrecen camas en refugios o espacio y/o equipos para camping.

También hay zonas autorizadas de camping que son gratis y se deben reservar con anticipación en la página de CONAF, en este caso uno debe llevar su equipo de camping ya que solo te reservan el espacio. En el circuito W solo hay 1 campamento gratuito, El Italiano. Nosotros reservamos camas en 3 refugios ya que no íbamos a viajar con todo el equipo para acampar, ni teníamos ganas de cargarlo. Hay que tener en cuenta que al ser un circuito vas a avanzar día tras días de un punto a otro sin retorno, por lo que deberás llevar encina todo el equipaje que tengas.

Zona de camping en el Refugio Paine Grande, se puede reservar el espacio o el equipo completo para acampar. Si no le temes al frio esta es una buena opción

La opción de acampar en las carpas de los refugios sonaba interesante, pero yo insistí en no arriesgarnos a pasar frio, recuerden que estamos hablando de 4 días de caminata y de la Patagonia chilena cuyas temperaturas en las noches pueden descender bajo cero. La diferencia entre reservar una carpa o una cama en habitación no era mucha como para que valiera la pena el esfuerzo.

Teníamos claro que internarnos en Torres del Paine no sería nada económico y habíamos decidido disfrutárnoslo, aunque tuviéramos que dejar un riñón.

Todos los puntos de interés en la Reserva Nacional

Para hacer el circuito W hay dos opciones. Entras al parque por la entrada de Laguna Amarga y puedes iniciar subiendo a la base de las torres, lo más espectacular de la experiencia, y continuar 4 días hasta el Glaciar Gray; o lo que hicimos nosotros, continuar en el bus hasta la estación Pudeto e iniciar por el Graciar Grey terminando en La base de las Torres como cereza del pastel y premio al esfuerzo. En Pudeto tomamos un catamarán que nos hizo navegar el Lago Pehoé hacia el refugio Paine Grande, 30 minutos de viaje. hay que organizar bien la llegada porque los catamaranes salen una sola vez al día (10:30 am en sentido Pudeto – Paine grande). Nos tocó lluvia todo el camino, pero al llegar al refugio el cielo se apiadó de nosotros.

El catamarán que nos llevo por el Lago Pehoé hacia el refugio Paine Grande donde iniciiamos el trekking

Primer trekking Glaciar Grey.

Llegamos al refugio hacia las 11 am, hicimos el check In y salimos inmediatamente hacia nuestra primera caminata para conocer el Glaciar Grey. Iniciamos alrededor de las 12 pm y nos habían dicho que sea donde sea que nos agarre las 4 pm debíamos emprender el regreso para que no nos vaya a dar la noche (son 11 km de ida, 3.5 horas hasta allá).

El camino no es nada fácil, pero cada paso es verdaderamente hipnotizaste, la reserva ha sufrido varios incendios forestales, casi siempre provocado por la irresponsabilidad de los turistas, la última en el 2012 fue muy fuerte, supuestamente provocada por un turista israelí al quemar un trozo de papel higiénico En nuestro paso vimos que los árboles en algunas zonas aún se recuperan del incendio.

Camino al Glaciar también se puede apreciar el lago Grey, en el camino hicimos algunos amigos, una pareja española, Israel y Laura y luego, un apurado joven Tico, que se debatía entre llegar al glaciar, tomar fotos y que no lo deje su bus de regreso a Puerto Natales. En sus fugaces pasadas junto a nosotros, una en la ida y otra en el retorno, le tomamos algunas fotos, intercambiamos algunas palabras y le pedimos su contacto, hoy nos hemos reencontrado en Costa Rica.

Llegamos a un mirador desde donde logramos ver el lago Grey y el glaciar a lo lejos, enormes trozos de glaciar se veían en el agua, el viento soplaba súper fuerte, nos tomamos algunas fotos, ya llevábamos caminando 3 horas y el glaciar aún estaba lejos, tuvimos que decidir dar marcha atrás ya que en el refugio nos dijeron que no podíamos caminar en el parque después de las 7 pm. “Glaciar Grey, volveremos” nos repetimos en el camino.

De regreso al refugio noté recién lo bien equipado que estaba, chimenea, calefacción, áreas comunes de lectura, duchas con agua caliente, nada que ver con un refugio como yo me lo imaginaba o como los conocía en la sierra de Perú. Las habitaciones eran compartidas entre 6 personas, cada uno de nosotros tenía una cama, aunque Lu y yo dormimos en la misma. Nuestros compañeros de habitación era un grupo de 4 amigos islandeses ya adultos, con un físico envidiable, ellos si llegaron al glaciar.

Nos bañamos cenamos y a dormir.

Segundo Día. Hacia el valle francés

Nos despertamos lo más temprano que pudimos, ese día nos esperaban 16 km de recorrido hacia nuestro segundo refugio “Los Cuernos”. En los refugios se puede reservar alimentación, desayuno, media pensión o pensión completa, el desayuno es bufet al igual que la cena, el almuerzo es un box lunch para llevar. Nosotros decidimos reservar la alimentación para no tener que cargar en las mochilas el peso adicional de alimento para 4 días. Fue una buena  decisión.

Desayunamos y a las 9 am partimos hacia el Valle Francés, dejando atrás el lago Pehoé. En nuestro recorrido experimentamos innumerables sensaciones, emoción, admiración, frio, calor, cansancio. Yo no podía creer todo lo que estaba viendo, en un momento estábamos atravesando bosques verdes, luego al pie de un lago hermoso, al otro instante atravesando un puente colgante sobre un rio, nos quitábamos las chaquetas del calor de la caminata y luego nos poníamos el impermeable porque comenzaba a llover, no podía evitar sentirme muy viva.

Luego de caminar más o menos 2 horas y media llegamos al campamento Italiano, el campamento gratuito de Conaf, en el que solo está permitido quedarse 1 noche. Este además es un lugar en los que los caminantes podemos hacer una parada para comer, descansar y usar los servicios antes de continuar el ascenso hacia el Mirador del Valle Francés. Pudimos también dejar nuestras mochilas para subir ligeros.

El Valle Francés es una de los imperdibles en el circuito del Paine. Desde el Campamento Italiano son aproximadamente 1 hora y media de caminata (2 km solo ida). Nosotros habríamos queríamos llegar hasta el Mirador Británico que se encuentra a 2 horas más, pero estaba cerrado por las lluvias en ese momento.

En el Valle Francés se puede ver un increíble paisaje de montañas nevadas, aquí se puede ver el cerro Paíne Grande de cerca, lo vimos con un poco de neblina, pero aun así sentí perder el aliento por lo imponente que es, uno se siente tan pequeñito, también tuvimos las primeras vistas de las Torres del Paine. En nuestro recorrido sentimos nevar y vimos el desprendimiento del hielo en una de las montañas, el rugido fue asombroso, por suerte estuvimos al frente y no debajo.

Luego de este espectáculo y de disfrutar un rato del gran Paine Grande, bajamos por nuestras cosas y continuamos el recorrido, nos quedaban 5 km más. Ya a estas alturas mis piernas me estaban diciendo alto, pero les tuve que decir que no se podía, si parábamos tendríamos que pasar la noche en la intemperie, no había más opción que continuar.

Lucien dejandomne atrás

Más sendero, más lagos, paradas para comer algunas barritas energizantes y seguir caminando.  Luego de 9 horas de caminata en total desde el refugio “Paine Grande” llegamos al lugar en el que pasaríamos la noche “Los cuernos” un lugar muy lindo. Un baño caliente, poner a secar las medias que se mojaron con la lluvia, una cerveza, la cena, hacer amigos y a dormir.

Tercer día: ascenso a la Base de Torres del Paine

Otro día más que iniciaba en este gran lugar, estábamos más que emocionados porque por fin llegaríamos a la base de las Torres, cumpliríamos el sueño de Lu, y yo entendería porque soñaba tanto con esto.

Sabíamos que en este viaje el tiempo era más que oro, que nuestro ritmo haría la diferencia entre conocer las torres de cerca o quedarnos en el intento y llevarnos un fracaso a casa. El plan era salir hacia nuestro último refugio “El Chileno” dejar las cosas, y de inmediato ascender a las Torres. Ya nos habíamos informado de la dificultad de la ruta, no iba a ser fácil.

El día inicio soleado, al dejar atrás el refugio nos despedimos del Cerro los cuernos que se dejó ver en toda su magnitud.  El primer tramo del día debía se relajado, nadie nos dijo que la lluvia del día anterior nos dejaría grandes charcos en los que me hundiría una y otra vez. A estas alturas teníamos las zapatillas embarradas.

Luego de algunos kilómetros ya estábamos empezando a sentir el cansancio y cuando las ganas de parar aparecían de pronto encontrábamos paisajes que nos levantaban las energías, Uno de ellos el Lago Nordemskjold, un lago color azul intenso que pudimos admirar desde lo alto de un sendero.

Paramos a sentarnos en un tronco caído en el camino, debo decir que el lunch box que nos daban en los refugios como parte del paquete de alimentación eran realmente para engañar al estómago, un sándwich de pollo desabrido, un snack, una fruta y agua. Creo que quizá solo valga la pena reservar desayuno y cena que están muy bien, y llevar en la mochila fruta, barras energéticas y frutos secos para almorzar.

Luego de 6 horas y media de camino llegamos al fin al Campamento Chileno. Cuando llegamos al campamento percibimos que algo raro pasaba, nadie salió a recibirnos por un largo tiempo, cuando vimos a uno de los encargados estaba algo nervioso, dejamos las maletas casi que tiradas en la recepción e iniciamos el ascenso. Debíamos recorrer 4 km para llegar al mirador Base de las Torres. El ultimo km era un tramo súper empinado, habíamos leído que era el más difícil.

Ruta hacia la Base de las Torres

En el camino vimos pasar a gran velocidad a unas personas montando caballo, no entendíamos que sucedía en ese momento. La subida era empinada, nieve, piedras sueltas, grandes rocas, agradecimos haber alquilado los palos de trekking, nos ayudaron mucho todo el recorrido desde el primer día, pero más en este tramo, las piedritas sueltas nos hacían resbalar, pero con ellas no caíamos al piso.

En la última hora de subida, un guarda parque nos dijo «tienen 45 minutos para llegar, ya estamos cerrando» la adrenalina subió al tope, empezamos a subir sin parar, Lu y yo ya ni hablábamos y hasta tuvimos un intercambio de palabras porque íbamos muy lento y creíamos que no la hacíamos y nos acusábamos uno al otro. Ni nos detuvimos a fotografiar el paisaje, sino hasta el retorno.

Por fin vimos aparecer ante nuestros ojos la enorme montaña, tres picos de granito que parecía que había sido tallado por alguien a cincel, reflejados en una gran laguna. A pesar de la neblina la emoción era inmensa, habíamos llegado, lo habíamos logrado.

Nosotros y otro joven, éramos los últimos en estar allí. Un guarda parques nos miraba desde lo alto como diciéndonos: “Ok los dejaré unos minutos, pero ya no pueden quedarse mucho más”.  Nos sentamos un rato a contemplar la montaña, pensé en los tres días anteriores caminando en este inmenso e increíble lugar, en todo lo que mis ojos habían visto y no sabía si realmente esa montaña se veía tan hermosa por ella misma, o por todo lo que nos había costado y todo lo que habíamos disfrutado. Por primera vez comprendí ese dicho que dice que no es solo importante el destino sino también el camino.

En el camino de retorno, el guarda parques que nos acompañaba, luego de asegurarse que nadie se quede arriba, no contó el porqué del barullo que notamos al inicio del ascenso, lastimosamente una mujer australiana de alrededor de 50 años se había desvanecido en la subida, había tenido un problema cardiorrespiratorio y había fallecido. Nos contó que la montaña se llevaba a alguien cada año, Nos dijo que siempre se deben tener mucho cuidado en esta parte del circuito ya que literalmente es no apto para cardiacos, se debe ir despacio, no forzarse y detenerse si el cuerpo lo pide.

Ese día, supe que la menor de la idea había sido reservar las camas, porque después de tantas emociones y el cansancio nada mejor que llegar al refugio, tomar un baño caliente, comer en una mesa, tomarse una cerveza y dormir en una cama con sabanas limpias. Soy aventurera, pero amo la comodidad y en esos momentos lo agradecía.



Ultimo día. El retorno.

Una vez más, luego de una noche de sueño reparador en el campamento Chileno, salimos esta vez rumbo a la salida del parque, nos esperaban 5 km de camino que hicimos con calma y casi todo cuesta abajo. Llegamos al Refugio Torre Central, desde el cual muchos inician el recorrido al revés de como nosotros lo hicimos.

Yo recomiendo hacerlo partiendo del Glaciar Grey, por dos razones, la primera es que el camino será en su gran mayoría de bajada, aunque nunca podrás escapar de las cuestas. La segunda, porque las emociones irán en aumento, y luego de todo ese esfuerzo podrán disfrutar la base de las Torres con un mejor sabor de boca y sentirá que realmente se merecieron ese espectáculo.



En el refugio Torre Central nos tomamos la última cerveza y repasando los 4 días de aventura, 7 horas en promedio de caminata por día, más de 60 kilómetros recorridos disfrutando de imágenes que quitan la respiración, bosques vírgenes, enormes macizos nevados, increíbles lagos color turquesa y algunos animales. De lejos el mejor trekking de mi vida, no por nada este lugar fue declarado en 2013 la octava maravilla del mundo y Reserva de la Biosfera por la UNESCO.

Recuerdo haberle agradecido a Lu la insistencia y animarme a hacerlo, si me contaban que iba a ser tan intenso quizá no me atrevía, no me arrepiento ni un segundo de haberme dejado convencer, pero eso sí, esto es algo que se hace una sola vez en la vida en el mismo lugar, así que Glaciar Grey, no nos volveremos a ver. Luego del almuerzo partimos en el bus rumbo a Punta Arenas, donde pasaríamos la noche para luego volar a Puerto Montt, pero esa es otra historia.

DATOS DE INTERÉS:

COMO LLEGAR: Desde Santiago de Chile se puede volar a Punta Arenas, el vuelo dura alrededor de 4 horas. Dependiendo de la hora desde punta Arenas puedes ir directo hasta el parque nacional o llegar a dormir a Puerto Natales (3 horas) y al día siguiente bien temprano otro bus al parque ( 3 horas).

Precios: Bus de Punta Arena a Puerto Natale: 10,000 CLP ( aprox 11,5 usd) por tramo

Bus Puerto Natale al Pudeto para tomar el catamaran: 10,000 CLP ( aprox 11,5 usd) por tramo

Catamarán por Lago Pehoé hacia Refugio Paine Grande: Extranjeros 35 USD un tramo. https://hipsur.com/

para ver precios actuales y reservas: Bus Sur: https://www.bussur.com/torres-del-paine/

ENTRADA AL PARQUE: 35 USD extranjeros. https://aspticket.cl/

DONDE ALOJARSE: para poder hacer el circuito W se debe reservar el alojamiento previamente:

Precios en refugio:

Cama en Habitación compartida en refugio: CLP $70.000. Total, aproximado en dólares por persona x día: 80 USD.

Camping con carpa: Camping Full Equipo/ ocupación doble: 2 personas en 1 carpa: CLP $42.000 por persona. Total, aproximado en dólares por persona x día: 47 USD

Espacio para acampar en refugio: ocupación doble – 2 personas por sitio: CLP $13.000 por persona. Total, aproximado en dólares por persona x día: 14.5 USD.

Extra por persona x día para alimentación completa: CLP $51.000. Total aproximado en dólares por persona x día: 57 USD.

Paginas para reservas: https://lastorres.com/

Paginas para reservas: https://lastorres.com/

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