La Costa Turquesa: la joya de Turquía que pocos conocen (1ra parte – Mediterráneo).

Primera parte: 8 días en el Mediterráneo Turco.

Entre las tantas cosas que no sabía de Turquía era que me encontraría con un mar espectacular que solo había imaginado ver en el caribe o las islas griegas. Resulta que este país también me maravilló en ese sentido y allí reafirmaría mi amor por el mar y disfrutaría de horas y horas metida en sus aguas cálidas, transparentes y calmadas como nunca antes lo había hecho.

Por cuestiones de tiempo y porque ya saben, viajamos cuando no hay que trabajar, dividimos nuestro encuentro con la llamada costa Turquesa o costa Licia (la Riviera Turca que va desde Çeşme, al oeste en el mar Egeo; hasta Alanya, en el este en el mar Mediterráneo) en dos partes. Nuestro primer viaje fue hacia el Mediterráneo, allí nos encontramos con sus playas, su arena blanca, sus penínsulas, bahías e islas, pero también con los increíbles vestigios de ciudades antiguas de miles y miles de años (cuando por allí pasaron y dejaron sus huellas culturas como la licia, la romana, la griega y bizantina).

Nuestra ruta fue desde Fethiye, en la provincia de Muğla, hasta Side, en la provincia de Antalya. Fue un viaje de 9 días en auto, la mejor forma de recorrer esta zona, (que también incluyo un día en Pamukalle, del que pueden leer aquí). Llegamos en bus desde Denizli a la ciudad de Antalya por la noche, un viaje de 3 horas, y al día siguiente muy temprano cogimos un auto de alquiler y nos fuimos al Oeste hasta Fethiye (por la ruta más corta que es por la parte de arriba).

En el camino aprovechamos para visitar la primera de muchas ruinas antiguas de la zona: Termessos, una de las ciudades antiguas mejor conservadas de Turquía, construida por los pisidios en lo alto de las montañas (a más de 1000 m.s.n.m), lo que les permitió, por mucho tiempo, escapar de las invasiones de los griegos o los romanos, esta fue la única ciudad que Alejandro Magno no pudo conquistar.

El lugar es hermoso, la naturaleza de su entorno provoca quedarse a recorrerlo todo el día. Entre las construcciones helenísticas y romanas que aún se pueden encontrar en el recinto está un gran teatro que podía albergar hasta 4200 personas y desde el cual se disfrutar de una vista privilegiada de los picos de la cadena montañosa Tauro en la que la fortaleza se encuentra asentada.

Esa tarde llegamos a Ölüdeniz (Laguna Azul) una playa hermosa (de la lista de las playas más bellas de Turquía), extensa y de aguas cristalinas. Había leído que normalmente esta playa está llena de gente, principalmente de turistas ingleses (al punto que efectivamente todos los precios estaban en libras esterlinas), sin embargo, nosotros estábamos viajando en plena pandemia (julio 2020), con las fronteras cerradas al turismo extranjero, por lo que para nuestra fortuna no había mucha gente en ninguno de los lugares que visitaríamos en este viaje.

Entre las cosas destacadas a hacer en Ölüdeniz, además de disfrutar del sol y la playa, es volar en parapente. Yo había hecho mi primer vuelo en Lima, 10 años atrás, pero este fue una experiencia diferente ya que volar a 1800 metros sobre esas maravillosas playas de color turquesa, azul y verde, no tiene precio alguno. Era el día del cumpleaños de Lucien, y él nunca había tenido esta experiencia, así que el momento era propicio. Buscamos entre las muchísimas opciones la agencia que mejores calificaciones tenía y fuimos con ella para esta maravillosa aventura. Volar en Parapente es una actividad adrenalínica, pero además relajante, y con esa vista ni que decirlo.

Pasamos dos noches en este pueblito, el segundo día tomamos un tour en bote (que recomendamos al 100%) que nos llevaría a varias bahías e islitas en las que disfrutamos del espectáculo visual del mar, nadamos hasta cansarnos e hicimos esnórquel viendo a los pececitos de colores. Los lugares visitados en el paseo fueron: la cueva Azul (Mavi Magara), El Acuario (Akvaryum koyu) en donde almorzamos, la isla Similer y el valle De las Mariposas (Kelebekler Vadisi).

Las dos siguientes noches las pasamos en Kaş (a 112 km de Ölüdeniz), en la provincia de Antalya, un pueblo pintoresco y hermoso al estilo griego, con casas blancas bañadas de color gracias a las buganvilias. Este pueblo, que ha albergado a griegos, romanos, árabes, selyúcidas y otomanos, es uno de los más bellos del Mediterráneo turco, desde aquí se pueden visitar las que podrían ser las playas más bellas de Turquía, aquí también se puede realizar el buceo a precios muy buenos.

El primer día en Kaş visitamos dos playas que estábamos locos por conocer. La primera, en la ciudad de Gelemiş, llamada Patara, es una playa de arena muy larga (más de 18km), que forma parte de uno de los yacimientos arqueológico más importantes de País, las ruinas de la ciudad antigua de Parata, capital de la unión Licia, su importancia radica en que fue el único lugar abierto al mar en el Valle de Xanthos. Según la historia fue fundada por Pataro, uno de los hijos de Apolo y fue aquí que nació San Nicolás (sí, el viejito Papá Noel no nació en el polo norte, luego les hablaré de la ciudad en la que vivió y murió).

La segunda playa es Kaputaş, una de mis playas favoritas de la costa Turquesa, se encuentra escondida en un acantilado entre kaş y Patara, toca aparcar en medio de la carretera, de hecho, son los autos estacionados en plena curva que te indica que allí hay algo digno de ver. Esta playa era virgen hasta hace pocos años, pero sus visitantes la han vuelto famosa, y ahora cuenta con seguridad para el ingreso y un pequeño restaurante construido en madera donde se puede comprar bebidas. Como en la mayoría de playas en Turquía, se puede alquilar una sombrilla y una poltrona para estar más cómodo. Aún tengo en mi mente la sensación de relajo que sentí al estar por horas metida en sus aguas dejándome llevar por la suave corriente.

Al día siguiente contratamos otro paseo en bote, esta vez para conocer Kekova, una bellísima bahía que alberga una ciudad antigua que ha quedado sumergida bajo el agua a cauda de los terremotos. Este lugar es intangible, es solo posible verla desde el barco y no está permitido nada en sus aguas. Por suerte, el agua en Kekova es tan cristalina que es posible ver los restos de la ciudad desde la superficie.

Después de visitar kekova, fuimos a la ciudad de Kaleköy ubicada al frente. Desde su fortaleza, que está en lo alto de la montaña, se puede apreciar una vista impresionante de la ciudad y de su mar turquesa. En este paseo paramos además a nadar y hacer esnórquel en İnönü Koyu e Isla Iç. El mar en estos lugares es increíblemente transparente, si pueden ver los peces sin necesidad de sumergirse y hasta vimos una tortuga marina.

Al día siguiente, condujimos hasta Demre (46km desde Kaş), allí visitamos la ciudad antigua de Myra, una de las ciudades más importantes de Licia y cuyas tumbas rupestres excavadas en la montaña fueron saqueadas al ser descubiertas ya que contenían oro. Este recinto es pequeño por lo que se visita rápidamente, en la entrada se puede observar unas grandes piedras perfectamente talladas con rostros (probablemente restos de los frisos de las edificaciones) y si levantan la mirada podrán encontrarse con una montaña con muchas ventanitas en las que se encontraban las tumbas. Aquí también se puede visitar su anfiteatro.

Como les había contado, San Nicolás de Mira (Santa Claus), nació en Patara alrededor del año 270 d.C, pero pasó la mayor parte de su vida en esta ciudad. Se dice que, al morir sus padres, siendo aún un niño, se dedicó a repartir sus riquezas entre los más pobres, viajó a Myra y se convirtió en obispo cristiano, tiempo en el que se dice desarrolló numerosos milagros, muchos de ellos con niños, lo que le dio la fama de patrón de los niños y portador de regalos. Al morir fue enterrado en esta ciudad, sin embargo, con la conquista de los turcos, sus restos fueron trasladados a la ciudad italiana de Bari. Hoy en día se puede visitar su iglesia convertida en museo.

Terminando la visita a Myra nos dirigimos hacia Antalya (a 140 km). En el camino, en el tramo de Demre y Finike, descubrimos algunas playitas escondidas muy lindas. Tuvimos que dar marcha atrás ya que al pasar por arriba apenas pudimos verlas. Una de ellas se llama Magarali Köy, que traducido al español sería “Bahía de la Cueva” y es que al nadar un poco hacia el lado izquierdo del acantilado se encuentra una pequeña cueva hermosa con una mini playa de arena. Esta es una playa totalmente virgen, para llegar a ella se debe estacionar en plena carretera y bajar a pie por un camino de tierra, en la playa no hay nada más que el mar y la arena.

Esa noche llegamos a Antalya, nos alojamos en Antalya Kaleiçi o Old Town, el centro histórico de la enorme Antalya, este pueblito conserva la mística de antaño, sus calles empedradas (en las que solo podían ingresar los autos de los residentes o huéspedes de los múltiples hoteles boutique) son pintorescas, coloridas, y nosotros la disfrutamos en solitario ya que por ese entonces el turismo en Turquía estaba limitado para los residentes.

Las playas de Antalya también son bastante bellas, pero ya en este punto del viaje, queríamos terminar de conocer lo máximo posible de los lugares históricos, por ello le dedicamos los dos últimos días a el Old Town, en donde recorrimos los principales monumentos de la ciudad como la puerta de Adriano y la Mezquita Yivliminare, y algunos centros arqueológicos de la zona.

La ciudad de Side, bien al este de la provincia (a 76 km), fundada probablemente en el siglo VII a.C, fue ocupada por varias civilizaciones, incluso por Alejandro Magno en el año 333 a.C. Esta ciudad marítima es hoy un museo al aire libre y uno de los lugares más populares de Turquía, sobre todo el templo ofrecido al Dios Apolo que se encuentra justo frente al mar.

Y para finalizar, dejamos como cerecita del pastel de los centros arqueológicos Aspendos y el anfiteatro Greco-Romano mejor conservado de Turquía y ¡quizá del mundo! La verdad, ya casi estábamos a punto de decir «No más teatros antiguos» y de pronto aparece este, increíblemente hermoso, construido en 155 d.C, que alberga hasta 15 mil personas y aún ahora se usa para eventos culturales. Además del anfiteatro, Aspendos cuenta con las ruinas de una basílica, una cisterna, y una acrópolis.

Este día también visitamos las cascadas de Düden, que se forman del rio del mismo nombre, el agua pasa por un rocoso acantilado y desemboca en el mismísimo Mediterráneo formando un espectáculo único, que además nos brindó un arcoíris precioso. ¡No podíamos haber terminado mejor este recorrido en auto por la Costa Turquesa ¡.

DATOS DE INTÉRES:
Cómo moverse: La mejor forma de recorrer la costa Mediterránea de Turquía es sin duda en auto, solo así será posible visitar todos los lugares nombrados tranquilamente. Alquilar un auto en Turquía no resulta para nada caro, las pistas son buenísimas y la gasolina no es caros. Nosotros usamos Rentalcars.com por 150 USD por 8 días y en gasolina otros 60 USD. Tener en cuenta que viajamos en pleno verano.

Dónde alojarse: Opciones de alojamiento hay mucho en Turquia y es económico, no suelo dar nombres de hoteles pero hay dos que quiero recomendar ya que nos encantaron y su atención fue 1000 puntos. El primero en kas, se llama Hideaway (https://hotelhideaway.com), el hotel no es solo muy bello y tiene una vista desde las habitaciones y la terraza hermosa, sino que la atención que nos brindaron fue increíble. El segundo hotel es en Antalya Old Town, se llama Atelya Art Hotel (http://atelyahotel.com), un hotelito boutique en pleno centro histórico, con excelentes instalaciones, gran atención y buenísima música.

Entradas: Termessos: 12.5 LT / Patara Antik city: 40 LT / Myra: 55 LT/ Iglesia de San Nicolás: 70 LT / Aspendos: 60 LT. Si se va a visitar muchos museos y lugares arqueológicos en Turquia en un solo viaje se puede adquirir cualquiera de las tarjetas de museo llamado Musseum Pass (https://muze.gov.tr). Puede adquirirse uno general por 600 LT o por regiones: Capadoccia: 230 LT, Mediterráneo: 360 LT, Egeo: 360 LT, Estambul: 360 LT, etc.

Vuelo en parapente. Lo hicimos en Oludeniz, hay muchas empresas que ofrecen este servicio con Sky Sports Paragliding, una de las empresas con mejores recomendaciones que encontramos. El costo en julio del 2020 fue un aproximado de 120 usd por persona (los precios estaban en libras esterlinas)

Recomendaciones adicionales:
Hay algunos otros destinos que ver en esta ruta de la costa Mediterránea que a nosotros no nos dio el tiempo de visitar pero que al parecer vale mucho la pena visitar dos de ellos son: Perge, la ciudad más grande dela antigua Panfilia que combina los elementos de la cultura y arquitectura romana y helénica y la Chimera, en la que se pueden apreciar las rocas ardientes que forman llamas eternas.

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