Si tuviera que describir Budapest en una sola palabra, sería «sorprendente». Sé que a veces pasa desapercibida entre los grandes y famosas ciudades europeas; sin embargo, basta con recorrerla un par de días para entender que esta ciudad lo tiene todo: historia, arquitectura, gastronomía exquisita y relajo al estilo húngaro.
En este artículo les propongo una ruta de 4 días en Budapest, pensada para quienes quieren conocer sus lugares icónicos sin prisa, caminando por sus calles, disfrutando sus plazas, sus puentes y, por supuesto, sus termales.
Para aquellos que prefieren ir más rápido, esta misma ruta se puede hacer en 3 días, sin embargo, para nosotros es importante considerar tiempo, también, para descansar en los viajes y para disfrutar, sin correr, las ciudades que visitamos.
Día 1: Budapest monumental y vista al Danubio
El primer día lo pueden destinar para iniciar con una primera vista del centro de la ciudad y, dependiendo de dónde este su alojamiento, visitar los siguientes puntos:
Plaza Erzsébet: Es un buen punto de partida si están alojados en el centro. La plaza es moderna y vibrante, con zonas verdes, una noria (Budapest Eye) y cafés donde tomar algo antes de comenzar el recorrido.


Basílica de San Esteban: Esta es la catedral de la ciudad y por ende la iglesia más importantes del país. La entrada la pueden comprar en línea o directamente al llegar, recomiendo comprarla con anterioridad para evitar largas filas y aprovechar mejor el tiempo. Desde su cúpula puedes tener una de las mejores vistas 360 de Pest, yo recomiendo mucho subir. Las entradas las pueden comprar en la pagina oficial de la Basílica: https://www.bazilika.jegy.eu/, para la basilica y la cupula escojan la opción «Adult all in one ticket».



Puente de las Cadenas: Este puente es uno de los más antiguos y fotogénicos de la ciudad. Une las dos mitades de Budapest (Buda y Pest), separadas por el río Danubio. Cruzarlo caminando es casi obligatorio y lo puedes usar para dirigirte hacia el Bastión de los Pescadores.

Bastión de los Pescadores y Castillo de Buda: Una vez cruzado el puente, pueden subir a pie o en funicular hasta la colina de Buda. Allí se encuentran el Bastión de los Pescadores (con sus torres de cuento) y la Iglesia de Matthías. Desde aquí hay una vistas supremas de Pest, del Danubio y del imponente Parlamento.
A unos pasos, se encuentra el Castillo de Buda, con sus museos, patios y vistas panorámicas a la ciudad. Las vistas desde el atardecer desde este punto son espectaculares. El paseo por esta parte no requiere de tickets de entrada salvo quieran entrar a la Iglesia de Matthia (https://matyas-templom.hu/en/buy-tickets/), o ingresar al interior del castillo (https://budacastlebudapest.com/), nosotros no entramos, caminar por los alrededores ya merece suficiente la pena y se nos había hecho algo tarde.




Día 2: Arquitectura, naturaleza, vistas y relax
Biblioteca Metropolitana Szabó Ervin: El segundo día, lo pueden iniciar visitando esta joya escondida, ideal para hacer algo distinto y poco turístico. Aunque es una biblioteca pública, sus salones cuentan con el glamour típico de un palacio, de hecho esta en lo que antes fue un palacio ( Wenckheim) que data de 1889. Lo que sí deben considerar es que la entrada tiene un costo de 2000 ft (unos 5 EUR), el ticket se puede pagar directamente allí.


Mercado Central: Cerca de la biblioteca encontrarán un clásico de Budapest, su mercado central. Aquí pueden probar comida típica húngara (como el langos), comprar souvenirs o simplemente pasear entre los puestos. Igual mi recomendación es no comprar nada allí, ya que al ser un lugar muy turístico todo es mucho más caro.

Puente de la Libertad: Saliendo del mercado central verán un puente de color verde, este es menos transitado que el de las Cadenas y conecta Pest y Buda a la altura de la colina Gellért.
Ciudadela y Colina Gellért: Esta será una caminata con pendiente pero con recompensa. Desde la cima de la colina se tienen una las mejores vistas panorámicas de Budapest. La ciudadela por ahora esta cerrada pero aún sigue valiendo la pena visitarla ya que los jardines de los alrededores son perfectos para un buen descanso y la caminata por sus senderos no le hace mal a nadie.
Baños termales: Budapest es famoso por sus balnearios de aguas termales y por supuesto después de tanto caminar nos merecemos un relajo. Hay muchísimas opciones para escoger. Desde la más famosa Széchenyi (más turístico y fotogénicos), las Gellért (más elegantes y menos concurridos), Las Rudas (con piscina exterior con vista al Danubio) y otras más locales. En cualquiera que escojan van a vivir una experiencia 100% húngara.


El costo es de aproximadamente 30 EUR, dependiendo del día que vayan. Nosotros solo podíamos escoger una, así que escogimos las Gellért. No sé si era porque ser 1 de mayo o porque por un tema logístico fuimos bastante temprano, pero no encontramos mucha gente y pudimos disfrutar muchísimo. Mi recomendación es que vayan como a las 3 o 4 de la tarde para disfrutar del relajo después de un día de intenso recorrido, tomen en cuanta que la mayoría cierra a las 7 p.m..
Día 3: Historia, cultura y símbolos
EL Parlamento Húngaro: El tercer día lo pueden iniciar con la joya de la corona húngara, el majestuoso parlamento. Una cosa muy importante a saber es que si quieren visitarla por dentro, será necesario reservar la entrada con al menos 1 mes de antelación (o más). Nosotros no lo investigamos bien y no encontramos una sola entrada. Igual no nos desanimamos porque por fuera es imponente. El sitio oficial para comprar entradas es: https://jegymester.hu/event-host/900/parlament.
Monumento de los zapatos: justo a un costado del parlamento encontrarán un memorial conmovedor que recuerda a las víctimas del Holocausto y la época del terror de la Cruz Flechada. En 2005 se colocaron estas réplicas de zapatos de hierro a orillas del Danubio, son 60 pares de zapatos en representación a las 3500 mujeres, hombres y niños (800 de ellos judías) que fueron arrojados descalzos al río luego de ser asesinados a tiros. Los visitantes y locales llevan flores y prenden velas en recordatorio de aquella barbarie.

Estatua de la princesita: Pueden ir paseando a orillas del Danubio y llegar a esta popular estatua ubicada junto al tranvía a orillas del río, esta estatua de bronce fundido es uno de los íconos más queridos por los locales y solo un ejemplo de porque a Budapest se le llama la ciudad de las estatuas, ya que hay cientos de ellas por toda la ciudad. De hecho, hay toda una colección de mini estatuas, del escultor hungaro-ucraniano, Mihály Kolodko, que nos invita a un juego de encontrarlas por toda la ciudad. Pueden ver el detalle en mi artículo de: Esculturas con historia: descubriendo las estatuas de Budapest.

Bar en ruinas (Szimpla Kert): Para cerrar el día, los invito a tener una noche distinta: los bares en ruinas son espacios construidos en edificios abandonados y decorados de forma ecléctica. El más famoso es Szimpla Kert, en el barrio judío. Podrán tomarse unas cervezas húngaras en medio de un ambiente, que mas allá de ser tétrico, es muy animado y pintoresco. A estos bares todos los días llegan visitantes de todas partes para disfrutar del ambiente de fiesta.
Día 4: Últimos paseos y despedida
Ópera Nacional de Hungría: Vale la pena verla por fuera y, si tienen tiempo, hacer una visita guiada o incluso comprar entradas para alguna función (a muy buen precio). El edificio es bellísimo, nosotros decidimos hacer la visita en la que se puede llegar hasta las graderías del escenario, conocer sus salones y disfrutar de un mini espectáculo de opera al finalizar el recorrido. La entrada cuesta 10,500 ft (unos 26 EUR).
Plaza de los Héroes: este es uno de los espacios más importantes y simbólicos de la ciudad, aquí están representados los fundadores de Hungría. A pocos pasos, pueden visitar el Parque de la Ciudad o descansar junto al lago artificial si el día acompaña y pasear en el castillo de Vajdahunyad, que combina varios estilos arquitectónicos.
El Parlamento de noche: Cualquiera de los 4 días , les recomiendo dar un vistazo de la ciudad de noche, sobre todo, desde ambos lados del Danubio disfrutar de las hermosas vistas del Parlamento y del Castillo de Buda iluminados. ¡Una verdadera belleza!.

Nota: Si hacen la ruta en 3 días la opera la pueden incluir en el día 1 y la plaza de los Héroes en el día 3.
Cuatro días bastan para enamorarse de Budapest como nos pasó a nosotros. Es una ciudad que mezcla el pasado y el presente, la modernidad y lo clásico. No necesita filtros, porque cada rincón tiene algo que contar. Y créanme: una vez que se van, siempre van a querer volver, al menos a nosotros nos ha pasado esto. visitarla en abril – mayo es una muy buena alternativa ya que tendrán días soleados, largos y sin mucho turista.
Tips prácticos
Dónde alojarse:
Mi recomendación en destinos de ciudad europea siempre será quedarse lo más cerca posible al centro o los principales monumentos y en Budapest no será la excepción. Privilegien la zona de Pest cercana a la catedral, ya que desde allí podrán hacer todo este recorrido a pie sin ningún problema.
Las opciones de Airbnb en Budapest están bastante bien, en precio y calidad. Encontramos varias opciones de estudios para 2 personas a un promedio de 60-80 EUR la noche en temporada media. Los departamentos se ubican en edificios antiguos, propios del centro de la ciudad, pero con acabados internos de estilo moderno y muy bien equipado.
Transporte
Budapest se recorre muy bien a pie, pero también tiene excelente transporte público como los tranvías. Nosotros hicimos todo a pie, pero tomamos el tranvía 2B para ir al parlamento ya que tiene un recorrido estratégico a orillas del Danubio y lo queríamos disfrutar. Un cosa importante si van a tomar el transporte es que deben validar sus tiquetes al subir ( hay unas maquinitas en el tranvía o las estaciones), si no lo hacen podrían ganarse una multa. Cada tiquete cuesta 450ft.
Para ir o salir del aeropuerto o terminal de buses el metro también es una buena opción, el tiquete es el mismo que del tranvía. Nosotros llegamos a Budapest entrada la madrugada por lo que decidimos contratar un transporte (taxi) por medio del alojamiento que nos salió 40 EUR por casi 40 minutos de recorrido. De salida usamos el metro para ir a la estación de buses que nos llevaría a Praga.
Moneda
La moneda es el florín o forinto húngaro (HUF), y se recomienda cambiar o sacar dinero allí mismo ya que no es común que acepten dólares o euros. Hay casas de cambio y cada una tiene un tipo de cambio distinto, por lo que recomiendo ir revisado cual conviene más. Cambiar moneda en el aeropuerto es algo que nunca voy a recomendar ya que la tasa siempre es mucho mas baja. De ser necesario pueden cambiar lo mínimo indispensable.
En Budapest la gran mayoría de comercios y lugares turísticos te van a permitir pagar con tarjeta, por lo que mi mayor recomendación es pagar todo lo posible con tarjeta de debido o crédito escogiendo la moneda del país en el que estás. Es decir, si estas en Hungría, indicas florines; sí estas en España, pagas en Euros, así evitas los múltiples cambios de moneda.
Qué comer
Deben probar el goulash, un langos, un buen café húngaro y algo dulce como un kürtőskalács (chimney cake o rollitos hungaros), esto es parte de la experiencia. Deben probar también las limonadas caseras, son las más deliciosas que he tomado en mi vida.
Para un desayuno con estilo les recomiendo visitar los cafés más famosos de la ciudad, entre ellos: Café Párisi Passage, ubicado en un edificio hermoso con todo el estilo parisino; Gran Café Central, hermoso, con historia y con los mejores huevo benedictinos de la ciudad; Café New York, el más famoso, auto proclamado el café mas bello del mundo, una auténtica belleza; Café Gerbeaud, elegante y lujoso, especial para algo dulce.
Internet
En Europa lo mejor es adquirir una eSIM, si van a estar en varios países pueden comprar un plan regional, les recomiendo Airalo, que funciona super bien en todo el mundo y tiene tarifas económicas, solo deben asegurarse que sus aparatos móviles sean compatibles con la tecnología eSIM. Si es la primea vez que usan esta app pueden usar mi código de descuento: LUCIEN8747 y ganar 5 euros.

























