Cuando pensamos en Turquía normalmente hablamos de Estambul, Capadocia o las playas Mediterráneas y Egeas. Sin embargo, hay una región menos visitada que guarda una riqueza histórica y cultural impresionante: La Anatolia sudoriental, compuesta por varias provincias como Diyarbakir, Mardin y Şanlıurfa . En este viaje de 5 días, les quiero contar un poco más sobre esta zona que nos encantó no solo por todo lo que tiene que ofrecer sino por la autenticidad de su gente y su cultura.
Partimos desde Estambul hacia el aeropuerto de Diyarbakır, llegamos de noche y dormimos allí para luego, en la mañana, recoger el auto de alquiler y embarcarnos en una nueva aventura recorriendo ciudades milenarias menos turísticas, enclaves arqueológicos únicos en el mundo y pueblos auténticos en donde se vive de una manera distinta del resto del país y con una gastronomía deliciosa que hasta el día de hoy me hace chuparme los dedos.
Día 1 y 2: Mardin, la joya de piedra
La primera parada fue Mardin, a una hora del aeropuerto de Diyarbakir, una ciudad de construida en la ladera de una colina, famosa por su arquitectura árabe en piedra dorada y sus vistas infinitas hacia la llanura mesopotámica. Esta ciudad, al norte de Siria, es en su mayoría kurda, pero también con población turca, aramea y árabe. Aquí la gente es mucho más conservadora tanto en forma de profesar su religión y en su vestimenta.
Mardin es una ciudad muy pequeña, se recorre fácilmente por lo que destinamos 2 días completos. Sus casas de piedra caliza amarilla toman un color dorado al atardecer, de allí viene su apelativo “Ciudad del Sol”. Los principales puntos que aquí visitamos fueron:
- Old City: perderse en sus calles estrechas es como viajar en el tiempo. Cada rincón revela casas antiguas, balcones de madera y bazares tradicionales. Yo aún no he estado en una ciudad de Egipto o Marruecos, pero pienso que deben ser muy similares.
- Museo de Mardin: alberga piezas arqueológicas que muestran la mezcla de culturas que pasaron por la región: asirios, romanos, bizantinos y otomanos.
- Mezquitas Latifiye, Ulu y Seyh Cabuk: tres joyas arquitectónicas que reflejan la importancia del islam en la historia de la ciudad.
- Zinciriye Madrasa: una madrasa es una universidad o escuela islámica. Este monumento cuenta con patios, cúpulas y arcos muy bien conservados y ofrece una de las mejores vistas panorámicas de Mardin.
- Kasımiye Madrasa: un centro educativo del siglo XV con un ambiente tranquilo y lleno de historia fue la institución con las fundaciones más ricas y los ingresos más altos de Mardin en el siglo XVI.
Una cosa a destacar de Mardin es su variada gastronomía. Aquí pueden probar el kaburga dolması (cordero relleno de arroz y especias), los dulces de sésamo y pistacho, y el Assyrian wine, vino tradicional de las comunidades cristianas locales. Creo que el mejor platillo en Turquía lo comimos en esta ciudad.
Día 3: Göbeklitepe, el punto cero en el tiempo
A 3 horas de Mardin se encuentra la provincia de Şanlıurfa, a donde nos dirigimos para conocer Göbeklitepe. Declarado patrimonio de la Humanidad por la UNESCO, este recinto es considerado el templo neolítico más antiguo de la humanidad, con más de 12.000 años. Fue descubierto hace apenas 26 años ya que fue enterrado en el año 8000 a.C. a la fecha no se sabe por qué de este entierro. Se lo conoce como el “punto cero en el tiempo”, el lugar donde comenzó todo.
El templo está compuesto de impresionantes construcciones megalíticas, pilares en forma de T de piedra caliza dispuestos en círculos. En los pilares se encuentran representadas características humanas y están decoradas con relieves de animales como felinos, zorros, escorpiones, serpientes y jabalíes. Este descubrimiento pone en duda la teoría que fuera la agricultura la que generó el modo de vida sedentario y abre la posibilidad de que en el caso de Göbekli Tepe fuera la religión. Se cree también que aún hay enterrados 15 recintos más, algunos aún más antiguos, remontándose a la última glaciación, por lo tanto 5 mil años antes de las primeras evidencias de agricultura. Un lugar realmente místico e importante en la historia de la civilización que vale la pena conocer.
Día 4: Sanliurfa, la ciudad de los profetas
Conocida como “la ciudad de los proferas», «la Jerusalén de Anatolia”, o «La tierra de Abraham”. Şanlıurfa es un destino espiritual y cultural. Fue aquí donde nació la agricultura y es en este lugar donde se cree que nació, creció y murió el profeta y donde Dios Probó a Job
Aquí, han confluido diferentes culturas y religiones, viviendo en armonía, por ello es considerada sagrada por cristianos, musulmanes y judíos. Los lugares que visitamos en esta ciudad fueron:
- Balıklıgöl (el estanque de los peces sagrados): según la tradición, aquí fue arrojado Abraham al fuego y salvado por Dios quien convirtió el fuego en agua y los troncos en peces. Hoy es un lugar de peregrinación donde miles de carpas nadan en aguas tranquilas rodeadas de mezquitas.
- Necropolis de Kizilkoyun: tumbas excavadas en la roca que muestran las antiguas tradiciones funerarias de la región.
- Museo Arqueológico de Sanliurfa: alberga hallazgos de Göbeklitepe y otras excavaciones, incluyendo la estatua de Urfa, considerada la escultura humana más antigua a tamaño natural.
- Museo de mosaicos Haleplibahçe: conserva coloridos mosaicos romanos en excelente estado.
- Mezquita Dergah: un importante centro de oración, rodeado de jardines y de gran valor histórico.
Día 5: Amanecer en el Parque Nacional del Monte Nemrut
El último día comenzamos muy temprano para ver el amanecer en el Monte Nemrut, un santuario religioso ubicado a unos 2200 m.s.n.m., es un sitio monumental declarado Patrimonio de la Humanidad.
El rey Antoquio I, tan ególatra como querido por sus súbditos, pidió que construyeran este santuario con una estatua de él mismo de 10 metros de altura, resguardado por otras enormes estatuas de dioses griegos y persas a los que el veneraba. A su muerte, fue enterrado aquí y desde entonces ( ya más de 2 mil años) estas estatuas vigilan la cima de la colina. La atmósfera al amanecer es simplemente mágica, yo no soy mujer de amaneceres, pero hay lugares como este que valen totalmente sacrificar horas de sueño.
El monte forma parte del Parque Nacional Nemrut , en el que además se pueden visitar:
- Arsameia, antigua capital del reino de Comagene, con relieves tallados en la roca, como el famoso apretón de manos entre Antíoco I y Heracles.
- Castillo de Kahta, una fortaleza medieval que dominaba la ruta comercial.
- Puente romano de Cendere, aún en pie desde hace casi 2.000 años.
- Túmulo de Karakuş, un monumento funerario con columnas decoradas que recuerdan a las princesas de la dinastía de Comagene.
Al finalizar este recorrido, regresamos a Diyarbakır donde dejamos el auto y a la mañana siguiente salimos de regreso a Estambul con la felicidad de haber descubierto una de las regiones más auténticas y menos turísticas de Turquía.
Este itinerario de 5 días por Anatolia sudoriental es una oportunidad única para quienes buscan salir de lo convencional y conocer una Turquía diferente: más auténtica, menos concurrida y profundamente enriquecedora.















