Nuestra segunda parada en nuestro recorrido de 2 semanas por Nicaragua fue la ciudad de Granada fundada en 1524. Llamada la gran sultana, por ser una de las primeras ciudades europeas en territorio americano, Granada es una ciudad hermosa por donde la mires, se erige al pie del Lago Cocibolca (lago de Nicaragua) y sus isletas, y está rodeada de volcanes entre ellos el Mombacho y el Masaya.
Esta ciudad colonial fue invadida e incendiada múltiples veces a lo largo de su historia, debido a su estratégica ubicación con salida al mar Caribe. Además, Granada y León mantuvieron una larga lucha por ser la Capital del país.
A pesar de esto, granada fue remodelada y hoy mantiene su encanto y autenticidad que la ha convertido en la ciudad más visitada del país. Los turistas extranjeros suelen recorrer Granada en coches coloniales jalados por caballos, lo que hace aún más pintoresca la ciudad.

De camino hacia Granada desde León pasamos por el mirador de Catarina, un pueblo cerca de Masaya y de Granada. Este mirador tiene unas lindas vistas de la laguna de Apoyo y del lago Nicaragua. Aquí pueden hacer alguno de sus senderos y si les gusta la aventura lanzarse en canopy para volar sobre la laguna. Aquí también pueden visitar su mercado de artesanías.
Generalmente el plan perfecto es visitar este mirador y luego ir al volcán Masaya para disfrutar del paseo nocturno para ver la increíble lava del volcán. Sin embargo, en nuestro caso por ser fin de año, el volcán estaba cerrado y solo lo abrían el 27 de diciembre (por suerte ese día aún estaríamos en Granada y no nos perdimos de este espectáculo).






Luego del paseo en Cartarina, que por cierto nos tocó un día llenísimo de gente, nos dirigimos hacia nuestro hotel en Granada, salimos a cenar a un restaurante junto a nuestro hotel llamado “La Hacienda” que tenía unos cortes de carne buenísimos, aquí nos dimos cuenta que en Granada comeriamos buenísimo.
Al día siguiente comenzamos el recorrido por la ciudad de Granada, iniciamos el día en la calle La Calzada, la calle empedrada que desemboca en la plaza principal, buscábamos unas bicicletas para rentar, pero al final decidimos caminar. En esta calle se encuentran muchos restaurates, bares, agencia de viaje y de noche tiene una movida muy buena, los locales ofrecen espectáculos musicales.
La plaza de Granada o plaza de la Independencia, es muy pintoresca. Su catedral llamada Inmaculada Concepción de María, fue construida en 1525, sin embargo, fue quemada en dos ocasiones y estallada por los piratas al mando de William Walker. Por suerte, luego de varios intentos de reconstrucción con diversos planos, fue reconstruida en 1910 tal como la conocemos hoy. Tiene un estilo neoclásico con dos torres, es realmente muy bella y de color amarilla. Para subir a su campanario te cobran 1 USD pero háganlo porque desde allí se puede ver toda la ciudad colonial rodeado de otras iglesias y los volcanes.







Luego de pasar por la plaza principal fuimos caminando hacia la Parroquia Nuestra Señora de La Merced, ubicada a pocas cuadras de la catedral (300 metros). Esta parroquia, patrimonio de Granada, data del siglo XVI y tiene un estilo barroco, es una de las primeras iglesias en Granada y una de las más antiguas de Centroamérica. Desde el campanario de esta parroquia es que van a poder tomarse una foto con la ciudad y la catedral, para mí esta es la mejor vista de altura de la ciudad. Subir cuesta otro dólar.





A unas cuadras más al oeste de la catedral se encuentra otra linda iglesia colonial llamada Xalteva que toma su nombre del barrio indígena que antiguamente ocupaba este área. Esta iglesia fue reconstruida después de su destrucción en los ataques que sufriera por la Guerra Nacional y luego nuevamente golpeada por un terremoto en 1895 y vuelto a reconstruir. También se puede subir a su campanario.



Hacia el este de la plaza, camino al muelle de Granada, se encuentra la parroquia Nuestra Señora de Guadalupe, otra joya colonial. Su fachada nos muestra los años de antigüedad que tiene, también es posible subir a su campanario y ver desde allí el lago Nicaragua.


Nuestro primer día en Granada fue excitante y terminó, como debía de ser, con una deliciosa cena. Esta vez probamos un restaurante que nos recomendaron llamado “Boca Baco”, muy buen lugar para comer carne nicaragüense de la mejor.
Nuestro segundo día lo utilizamos para hacer un paseo en lancha por las isletas de Granada y por la tarde teníamos nuestro tour al Volcán Masaya. Las isletas de Granada son una serie de más de 365 islotes que se encuentran situados al sureste de la población, Estas son producto de una avalancha avalancha de piedra y lodo que se desprendió de las laderas del volcán Mombacho y que se asentaron sobre el lago Nicaragua. La mayor parte de las isletas está cubierta hoy en día de vegetación inusual y es hogar de importantes especies de aves, pero algunas de ellas se han convertido en casas de veraneo de nicaragüense de altos recursos y de extranjeros.




Por la tarde, nos recogió el tour para llevarnos al volcán Masaya y nuevamente al mirador de Catarinas (los tours suelen combinar ambos destinos). Este es por supuesto uno de los imperdibles de Nicaragua, se localiza a 40 minutos desde la ciudad de Granada por lo que muchos de los tours salen desde allí, y aunque se puede hacer de día, la recomendación es hacerlo por la noche para lograr ver el cráter en llamas y disfrutar de ese espectáculo.





A ambos destinos llegas en auto directamente al lugar y no es necesario caminar largas distancias, aunque en los dos lugares hay pequeños senderos. El Masaya tiene 3 cráteres el más activo es el cráter Santiago. Es impresionante ver tan de cerca el lago de lava que tiene en su interior, estando aquí se entiende porqué los españoles lo llamaban “La boca del infierno”. Ellos creían que allí vivía el diablo, al ver que los antiguos indígenas lo veneraban y consultaban el futuro con una supuesta deidad que se energía del fondo del volcán ofreciéndole además sacrificios humanos para aplacar su furia. Para combatir al “demonio” el Fraile Bobadilla mandó plantar una cruz en lo alto del cráter, hoy se puede subir hasta la cruz para disfrutar de las vistas. Estar en este lugar es la cereza de pastel del recorrido por Granada.

