SEMUC CHAMPEY. Aventura en las impactantes pozas turquesas de Guatemala

Demore un poco en incluir Semuc Champey en mi itinerario de viaje de 12 días por Guatemala, no porque no estuviera segura de su belleza natural sino por el esfuerzo que implicaría llegar aquí, dos días perdidos en trasladarme. Por suerte decidimos tomar el riesgo y sinceramente si tuviera que armar el itinerario nuevamente lo haría exactamente igual.

Semuc Champey significa: Donde el río se esconde bajo las piedras en idioma Q´eqchi, Maravilloso nombre para un maravilloso lugar. Se encuentra en Lanquín, y llegamos aquí desde Guatemala City en Shuttle, en un viaje que duró alrededor de 8 horas. Nosotros llegamos a este punto únicamente para conocer Semuc, sin embargo hay otras actividades que se pueden hacer en la zona por lo que si dispones de más tiempo 3 días estaría perfecto.

El tour, que reservamos directamente en nuestro hotel llamado Zephyr Lodge, inicio a las 8:30 a.m. nos llevaron en una pick Up por un camino de trocha, fuimos saltando en la parte trasera de la camioneta, mis riñones lo resintieron, pero el paisaje estaba muy lindo.

A las 9 de la mañana llegamos al Parque Nacional y el primer punto fue adentrarnos en una especie de caverna oscura llamada Gruta de las Marías. Aquí ya nos comenzamos a dar cuenta que esta aventura sería extrema. Entramos a la caverna, que estaba llena de agua, cada uno con una vela encendida en la mano. Con una mano cogíamos la vela, con la otra, nos sujetábamos de una cuerda y con la mente rezabamos para no quemarnos o hundirnos. 

En el recorrido, nadamos, subimos escaleras, trepamos sogas, saltamos de una roca hacia un pozo de agua y nos tiramos por un agujero en una especie de cataratita. Sí, todo eso con la vela en la mano. El guía la encendía cada que se nos apagaba. Todo muy divertido la verdad, pero un poco aterrador por ratos.

Saliendo de la cueva oscura y húmeda hicimos una caminata de una hora más o menos por el sendero “El Mirador” hacia el mirador de Semuc Champey. El camino no carece de esfuerzo, hay que ir subiendo por un camino de escalones empedrados y de madera, la parte más complicada es de unos 500 metros. 

Al finalizar este sendero y ya sin aliento llegamos a uno de los puntos más importantes del recorrido. La verdad mirar el paisaje desde allí arriba es absolutamente impactante, la selva enorme, una especie de cañón y abajo las pozas naturales de agua de color turquesa. Si antes había estado pensando que viajar 8 horas en un bus para estar en este lugar quizá era una locura, comprendí que había sido lo mejor locura que habíamos hecho. Este regalo de la naturaleza me hizo olvidar del largo viaje y la incomodidad.

Las pozas de Semuc Champey nace del río Cahabón que en su recorrido se encajonan entre formaciones de piedra caliza formando piscinas naturales y cascadas. Sus aguas son transparentes y cálidas, ver todo esto desde el mirador es solo una anticipo de lo que se siente estar allá abajo. Nos quedamos un poco arriba disfrutando de la vista y luego continuamos a la parte más relajante del recorrido.

Seguimos el sendero, de bajada, ya vislumbrando el rio Cahabón hasta llegar a tocar esas aguas de un increíble color que habíamos visto desde las alturas. Había llegado el momento de refrescarnos en sus calidades aguas. Primero llegamos a una especia de poza con una caída de agua similar a una cascada. Allí me atreví a dar un salto desde una roca hacia el agua.

Luego de ellos, seguimos camino hasta llegar a las pozas en las que tuvimos unos 45 minutos si mi mente no me falla, para nadar, pasar de una poza a otra y disfrutar este increíble lugar luego de todo ese esfuerzo y adrenalina. A las 4 p.m. volvimos a la camioneta de regreso al hotel en donde finalizamos el día en su piscina infinita y luego una pequeña fiestita con los otros viajeros que estaban en el hotel, realmente un día que guardaré para siempre en mi memoria.

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